La adopción es un puente que une una necesidad y un deseo: la necesidad que un niño tiene de encontrar una familia y el deseo que tiene el adoptante de ser padre.
Cuando contemplamos la adopción como una forma de construir o ampliar nuestra familia podemos correr el riesgo de perder de vista algo esencial: la adopción consiste, ante todo, en buscar una familia para un niño o una niña que la necesita.
La adopción es un mecanismo de protección de la infancia, encaminado a encontrar una familia a aquellos menores cuyos padres no pueden hacerse cargo de ellos.
Si cumplimos los requisitos que marca la ley, podemos comunicar nuestra voluntad de ofrecernos como familia adoptiva e iniciar un proceso de adopción. Presentar una solicitud no significa que podemos contar que al final del camino estará el hijo que soñamos. El objetivo de la adopción no es encontrarle a los padres ese hijo anhelado, sino buscar al niño real una familia.
Cuando contemplamos la adopción como una forma de construir o ampliar nuestra familia podemos correr el riesgo de perder de vista algo esencial: la adopción consiste, ante todo, en buscar una familia para un niño o una niña que la necesita.
La adopción es un mecanismo de protección de la infancia, encaminado a encontrar una familia a aquellos menores cuyos padres no pueden hacerse cargo de ellos.
Si cumplimos los requisitos que marca la ley, podemos comunicar nuestra voluntad de ofrecernos como familia adoptiva e iniciar un proceso de adopción. Presentar una solicitud no significa que podemos contar que al final del camino estará el hijo que soñamos. El objetivo de la adopción no es encontrarle a los padres ese hijo anhelado, sino buscar al niño real una familia.
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